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Crear hoy la escuela del mañana: formar personas capaces de hacer que los empleos se ajusten a ellas
formar personas capaces de hacer que los empleos se ajusten a ellas

formar personas capaces de hacer que los empleos se ajusten a ellas

Nuestros hijos no van a acceder a un mundo en el que encuentren trabajos que encajen en dos sencillas categorías: obreros manuales o empleados no manuales. Tampoco van a encontrar un mundo que necesite simplemente alumnos académicamente buenos o alumnos que no lo son. Irónicamente, fue en China donde una experiencia concreta me obligó a reformular mi aspiración como educador y quizá mi visión para nuestro futuro, debido a un encuentro en una escuela secundaria en Hefei que tuve hacia el final de mi viaje.
 
En general, los maestros entraban en aulas que parecían auditorios con bancos, los alumnos saludaban haciendo una reverencia y agradecían a los maestros que compartieran su sabiduría y su conocimiento, escuchaban sin interrumpir ni cuestionar y luego volvían a repetir la inclinación ritual. Hacia el final de mi visita, estaba sentado en un aula donde los chavales esperaban con una expectación que yo no había sentido antes, había un ambiente de excitación.

Entró cojeando un maestro anciano y lleno de arrugas, por lo menos tendría setenta años. Los alumnos se quedaron en silencio respetuosamente, el viejo se dirigió lentamente a la parte delantera de la clase, se inclinó ante los alumnos y dijo: “Queridos alumnos, gracias por asistir a mi clase de hoy. Espero que algo de lo que voy a compartir hoy con vosotros os resulte significativo y relevante”. A continuación, procedió a impartir lo que fue, para los estándares chinos, una sesión muy interactiva y dinámica, al final de la cual volvió a inclinarse ante sus alumnos y les agradeció su implicación e interés. Lentamente, se dirigió a la puerta arrastrando los pies y les fue dando las gracias de manera individual a medida que salían. Un poco perplejo por el carácter de esa clase y por la progresista y en ocasiones conmovedora experiencia, le pregunté a ese profesor por las razones de su enfoque didáctico. ¡Su explicación no se me olvidará nunca!

“Cada día me coloco ante estos jóvenes, que me miran con sus caras llenas de expectación y de esperanza, con su energía que irradia por el ambiente viciado de esta clase. Al mirarlos, pienso en mi interior que en algún pupitre en esta aula podría estar sentada la persona que encuentre la cura para el cáncer, o la solución para lograr la paz en el mundo. Podría ser la persona que componga la siguiente gran sinfonía que conmueva a la humanidad. Podría ser un futuro líder, médico, enfermero, maestro, medallista olímpico. No lo sé, pero lo que sé es que están ahí y mi trabajo es identificar y nutrir ese talento, no solo por su propio beneficio, sino por el posible beneficio de otros. ¿Existe una responsabilidad mayor o una oportunidad mejor que esa? Me considero afortunado, por eso es por lo que les doy las gracias”.

Las palabras de este anciano resumen para mí por qué es un error que sigamos buscando un modelo educativo cuya función esencial sea crear gente que se ajuste a los empleos disponibles. Ese fue el modelo que funcionó en un momento de nuestra historia y es el modelo que funciona en China en la actualidad. Nunca ha sido perfecto, ni lo será. Deja fuera de la ecuación a demasiadas personas con muchos intereses y habilidades fascinantes y valiosos, y, por tanto, las vuelve inseguras con respecto a quiénes son y cuál puede ser su papel en la vida.

En el presente y en el futuro, donde la vida se desarrolla de manera tan rápida y tan impredecible, lo único que sabemos es que tendremos que desarrollar nuestra especificidad y nuestras capacidades individuales. Tenemos que ser capaces de concluir la escuela con el bagaje necesario para enfrentarnos a un mundo que seguirá necesitando personal académico, profesionales, técnicos y trabajadores manuales, pero que también va a necesitar gente capaz de inventar las nuevas profesiones y formas de trabajar que sencillamente todavía no existen. Por esa razón tenemos que diseñar un sistema que pueda generar personas capaces de hacer que los empleos se ajusten a ellas.

Fuente: Crear hoy la escuela del mañana, la educación y el futuro de nuestros hijos - Richard Gerver

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