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Tiempos de Crisis: El Gran Reto de Encontrar un Trabajo Adecuado, Cuando has sido Despedido del Anterior

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El Gran Reto de Encontrar un Nuevo TrabajoEstuve leyendo un libro escrito por Jack Welch, llamado WINNING – Ganar «Las Claves para el Éxito, del ejecutivo mas admirado del mundo», y justo llegué al capítulo titulado: El Trabajo Adecuado, encuéntrelo y nunca volverá a trabajar. En el, Jack Welch escribe acerca de tres casos especiales, que se dan en la búsqueda del trabajo adecuado: el primero es encontrar el primer trabajo; el segundo es encontrar un nuevo trabajo, cuando uno se siente encallado en una situación que parece no tener salida y el tercer caso, materia de este artículo, es encontrar un trabajo cuando se nos ha despedido del anterior.

A continuación los dejo con el resumen de este último caso, muy común hoy en día a causa de la crisis financiera mundial, que está afectando a grandes, medianas y pequeñas empresas en todo el mundo y obviamente a todos sus colaboradores. 

 

El año pasado almorcé con un antiguo ejecutivo de General Electric (llamémosle Charlie) que en una ocasión había trabajado para mí antes de trasladarse a operaciones. Después de varios ascensos, acabó en un puesto donde se esforzó durante un par de años para cumplir con las expectativas que se le exigían. Finalmente, con poco más de cincuenta años, fue despedido.

La carrera de Charlie, sin embargo, estaba lejos de haber terminado. Unos meses después era socio de una empresa de alta tecnología, donde empezó a jornada parcial y acabó trabajando la jornada completa. De ahí le ofrecieron que se uniese a varias juntas corporativas y también empezó a dar clases en una conocida escuela de negocios.

Me dijo que, a los cinco años de su despido, su trabajo le llenaba más que nunca.

Le pregunté de dónde había sacado tanta fuerza.

«Sé que me equivoqué. Había acordado con mi jefe unos objetivos bien claros y no los cumplí. Esperé demasiado para despedir a dos subordinados que no rendían. No reaccioné con rapidez cuando sobrevino una mala coyuntura. Era demasiado optimista. Le dije a mi mujer que iba a conseguirlo, y vaya si lo conseguí.»

La respuesta racional de Charlie me impresionó, porque tras un despido las personas suelen adoptar una actitud muy defensiva.

Muy defensiva y depresiva.

Ambos estados, aunque naturales y comunes, son los que nos impiden conseguir un nuevo empleo. El entrevistador puede oler la falta de autoestima a distancia, y la gente quiere contratar triunfadores.

Pero ¿cómo actuar como un triunfador si uno se siente como un fracasado?

Planteé esta pregunta a Charlie.

Su método fue acudir a lo que él denomina «su reserva de autoestima»: su familia y su provisión de sensaciones positivas acerca de sí mismo y de sus logros pasados. Utilizó este capital interior para continuar relacionándose con colegas del mundo empresarial y con toda una red de nuevas oportunidades. También lo utilizó para seguir activo socialmente y participar en las actividades de la comunidad.

«Al principio, quizá la gente me miraba de forma algo distinta y hablaba de  mi porque ya no trabajaba; intenté no prestar atención a eso»

El objetivo, en caso de despido, es mantenerse alejado de lo que siempre he denominado «el vórtice de la derrota»; es decir, dejarse caer en una espiral de inercia y desesperación.

Una razón de que las personas caigan en la espiral es que dejan pasar demasiado tiempo antes de buscar un nuevo trabajo. Es una cuestión delicada. Tiene mucha lógica tomarse algún tiempo libre tras el despido (digamos uno o dos meses) para reflexionar y sosegarse. Por otra parte, cuanto más tiempo se espere, más probable es que empecemos a dudar de nosotros y también que los posibles empleadores piensen que algo va mal. No es deseable que los huecos en el curriculum sean demasiado evidentes.

Durante la entrevista, sin duda surgirá la pregunta de por qué dejamos el anterior trabajo. Seamos sinceros y respondamos que nos invitaron a irnos. Todos los directores del mundo saben lo que «presenté mi dimisión» o «lo dejé por motivos personales» significan en realidad.

También es esencial hacerse responsable del despido, como hizo mi amigo Charlie durante nuestra conversación. Su forma de apropiarse de la situación le hizo mucho más atractivo que la típica defensa que he oído cientos de veces: «Mi jefe era muy difícil», «No les preocupan los clientes tanto como a mí» o, mi favorito, «Allí todo era política. No importaba lo que hacías, sino a quién conocías.»

Compárese con la postura de Charlie (incluso reconociendo que es de una racionalidad extrema): cuando regresó al mercado de trabajo, no culpó a nadie, excepto a sí mismo. Explicó a los entrevistadores lo que le había enseñado la experiencia y lo que haría de un modo distinto en su siguiente trabajo. «A partir de ahora, estoy decidido a centrarme más en el exterior y, sin duda, actuaré con mayor rapidez con el personal de escaso rendimiento. Uno de mis objetivos es probar que no cometeré el mismo error por segunda vez»

En caso de haber sido despedidos, lo último que deseamos hacer es fanfarronear; no obstante, es necesario proyectar realismo y optimismo. Hay que acudir a la reserva de autoestima. Reconocer lo que sucedió, explicar lo que se ha aprendido y nunca temer pedir una oportunidad. Alguien la ofrecerá.

Desconozco si es bueno o malo, pero la gente está ansiosa por apresurarse y encontrar el trabajo adecuado.

He aquí, no obstante, algunas reflexiones.

En primer lugar, encontrar el trabajo adecuado requiere tiempo, experiencia y paciencia. A fin de cuentas, si no se trabaja cierto tiempo es imposible saber si servimos para el puesto, ni mucho menos decidir si nos gusta.

Segundo, encontrar el trabajo adecuado se hace más fácil cuanto mejores somos. Quizá suene un poco rudo, pero es la pura verdad. Las personas con talento son las que tienen más oportunidades donde elegir. El trabajo adecuado las encuentra a ellas.

Por tanto, si se desea encontrar un trabajo fabuloso, debe elegirse algo que nos guste hacer, asegurarnos de que estamos con personas de nuestro agrado y luego darle todo lo que tenemos.

En tal caso, sin duda conseguiremos un trabajo fabuloso y, por tanto, no volveremos a trabajar nunca más.

 

Fuente: Del libro Winning de Jack Welch. Les recomendamos su lectura.

 


 

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busy
Actualizado ( Viernes, 06 de Febrero de 2009 11:59 )  

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